La C-9 apenas tiene 18 kilómetros, pero en su renovación confluyen trenes nuevos, vía, catenaria, señalización, talleres, financiación europea, terrenos públicos y dos empresas que no siempre consiguieron acompasar sus calendarios.
Los seis nuevos trenes están fabricados. La base de mantenimiento está terminada. La infraestructura continúa en obras. Y, debajo de todo ello, permanece una concesión administrativa cuya historia comenzó hace más de un siglo.
He intentado ordenar todas las piezas y plantear la pregunta que quedará cuando los trenes vuelvan a circular: qué queremos que sea realmente este singular ferrocarril de montaña durante los próximos cincuenta años.
Mi análisis, aquí: 👉 https://lafrome.com/c-9-cercedilla-cotos-la-renovacion-de-un-ferrocarril-de-montana/