Las primeras cinco unidades deberán entregarse antes de 40 meses y el resto con una cadencia uniforme hasta completar el pedido en 62 meses. En este sentido, Renfe no puede permitirse volver a sufrir retrasos en la entrega de los fabricantes, como los experimentados en recientes adquisiciones.
La adquisición permitirá ampliar y renovar la flota para aumentar la oferta de plazas y servicios en un mercado liberalizado. La operación supone una inversión total de 1.218 millones € y contempla una posible ampliación de otros 10 trenes.