Barcelona: tres kilómetros de tranvía y veinticinco años de historia

La semana pasada leí la siguiente noticia: La ATM autoriza la licitación de obras por 196 millones para unir el tranvía por la Diagonal. A primera vista parecía una información más sobre una infraestructura largamente esperada: 196 millones de euros, 40 meses de obras y 2,2 kilómetros de trazado para unir por fin el Trambaix y el Trambesòs.

La propia noticia despertó mi curiosidad. ¿Cómo era posible que una conexión tan corta hubiera necesitado más de dos décadas para materializarse? ¿Qué explicaba un coste cercano a los 200 millones de euros? ¿Y qué papel desempeñaban realmente las concesionarias que explotan el servicio desde principios de siglo?

Intentando responder a esas preguntas terminé recorriendo un camino bastante más largo que los 2,2 kilómetros de la Diagonal. Este artículo es el resultado de ese recorrido: una mirada al tranvía de Barcelona que acaba hablando de concesiones, financiación pública, riesgos, activos, relaciones laborales y del futuro de una infraestructura que se acerca al final de su contrato original. Mi análisis, aquí: 👉https://lafrome.com/del-tranvia-de-la-diagonal-al-fin-de-una-concesion-la-transformacion-del-tram-de-barcelona/

CAF en el DLR de Londres: diez meses para volver a frenar con seguridad

Hay problemas ferroviarios que se entienden mejor mirando los registros de velocidad, las curvas de frenado y los informes de investigación. Y hay otros que, además, sirven para recordar algo elemental: que un tren nuevo no está listo para transportar pasajeros simplemente porque haya terminado de fabricarse, haya superado unas pruebas y se haya incorporado a una red ferroviaria. Tiene que demostrar que funciona con seguridad dentro de esa red, en condiciones reales y también cuando las condiciones dejan de ser las ideales.

Eso es lo que ha ocurrido con los nuevos trenes B23 fabricados por CAF para el Docklands Light Railway (DLR) de Londres. Después de varios años de desarrollo y pruebas, los primeros trenes entraron en servicio comercial en otoño de 2025. Apenas unas semanas después, un problema de frenado en condiciones de baja adherencia obligó a retirar las tres composiciones que habían comenzado a transportar pasajeros. La noticia me llamó especialmente la atención en aquel momento, y desde entonces he seguido el caso hasta el regreso de los trenes al servicio, en septiembre de 2026.

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Maglev: cuando la tecnología no basta

Transrapid Shanghai

Este fin de semana, este artículo en Xataka, de Eva R. de Luis llamó mi atención: He viajado en el primer y único maglev comercial de alta velocidad del mundo: del centro de Shanghai al aeropuerto en 7 minutos y me puse a recordar esa vieja promesa que hace décadas se consideraba el futuro del ferrocarril.

Esa es la cuestión que me interesa: ¿basta con que un tren sea más rápido para que merezca la pena construir un sistema ferroviario completamente nuevo? A partir del caso de Shanghái, he intentado examinar las razones técnicas, económicas e industriales que explican la paradoja del maglev, y por qué esa tecnología puede acabar siendo, precisamente, una promesa incumplida

Mi análisis, aquí: 👉 https://lafrome.com/maglev-la-gran-promesa-incumplida/

DAC: el enganche que quiere digitalizar el ferrocarril europeo de mercancías

De las noticias de la semana pasada, esta de Railway Gazette, llamó mi atención: Digital Automatic Coupler project reaches ‘a turning point’ as high level demonstration celebrates progress towards commercial deployment.

El acoplamiento automático digital lleva años prometiendo transformar el ferrocarril europeo de mercancías. Ahora empieza la parte difícil: pagar la transformación. He intentado mirar más allá de la demostración tecnológica: qué aporta realmente el DAC, cuánto puede costar su implantación y, sobre todo, quién tiene que pagarla.

Nuevo análisis aquí: 👉 https://lafrome.com/dac-el-enganche-que-quiere-digitalizar-el-ferrocarril-europeo-de-mercancias/